La Cabra Montesina

Y la hormiguita que no tenía miedo

Hola lector/a de este blog y oyente de esta web. ¿muchas cosas que hacer esta semana?. ¿quien tiene tiempo para escuchar un cuento? ¿unos 11 minutos?...seguro que tú encuentras la forma de encontrar ese espacio.


Te comparto este cuento infantil popular, La Cabra Montesina. Puedes escucharla pinchando aquí o en la misma foto.


Cómo llegó.

En esta ocasión, Maria José Lara, con su furgoneta del pan y en la mañana de estreno del anterior cuento, se paró y me dijo que tenía un cuento que le contaba su abuela y que le encantaría poder narrarlo ya que ese cuento ha sido muy importante para ella y su familia...y por lo que tengo entendido este cuento tiene encandilado a las generaciones actuales. Especialmente por cómo ella lo cuenta y por la magia que ha heredado de su familia. Todo eso me transmitió en menos de 5 minutos.

Así que este cuento popular infantil (no sé ubicarte sobre su origen, pero por los años 40 ya se contaba) me sirve para abrir un espacio muy importante y exigente: ¡el público infantil!


Agradecimientos.

Especialmente a Maria José por traerme el cuento y por lo bien que me lo he pasado con ella en el proceso. A Juan Pedro Enrique por su excelente interpretación con el clarinete y su complicidad. A Celia, nuestra ahijada, que con esa voz de hormiga chiquita hace que todos los miedos se vayan muy lejos. A los niños que han participado contándonos honestamente sus secretos de qué hacen ante el miedo! Carlota y Vera (mis sobrinas que me las como con patatas) Maxi, Darío, Mateo, Alicia, Diego, Adrian, Teresa, Carlos, Jesus, Jose Carlos, Noa, Paula, Alejandro, Daniel y Gonzalo. Y a los padres por su colaboración. (Disculpadme si se me ha pasado agradecer algún cachorro...). Y una vez más a Pablo de la RCA y a todas las personas que os detenéis unos instantes a escuchar.


Palabras de Maria José:

Mi abuela era natural de Alburquerque, concretamente vivía con su familia en la huerta de Sierra de Dos Hermanas, muy próxima a la frontera portuguesa.

Allí vivieron las historias propias de la época entre naranjales y ganado. Eran conocidos como la familia de los Carrasco y mi abuela completamente se llamaba Paula Carrasco. Mis abuelos se llamaban Cecilio y Paula y tuvieron dos hijos, uno varón y otro hembra, mi madre.

Josefa Mayo, es mi madre, gran contadora de historias, cuentos y leyendas. Tiene cuatro hijos que ha educado con dulzura y talento, siempre con canciones y cuentos recién horneados para mantenernos embelesados ante un buen plato de comida o una tarde de lluvia.

El cuento de "La Cabra Montesina" es uno de los legados más importantes que nos van a dejar las dos por herencia. No sabe muy bien si lo escuchaban en la radio y ahí lo aprendieron o lo contaba su tía, pero forma parte de las historias más entrañables con las que crecimos los cuatro hermanos. Se volvía más o menos largo y más o menos divertido en función del tiempo que las Magas de los cuentos quisieron mantenernos entretenidos.

Sin lugar a dudas les debemos todo lo que somos mis hermanos y yo a ellas dos, pero también les damos las gracias infinitas por el patrimonio intangible y de incalculable valor que nos han regalado. Sus palabras, sus historias y sus cuentos que, junto a unas sesiones de astronomía que nos regalaba mi abuelo en las noches de verano a las puertas de una cabaña de campo, se han vuelto la herencia más maravillosa que una persona pueda recibir.

GRACIAS. En homenaje a vosotras va la grabación de esta maravillosa historia para que la puedan disfrutar todos los niños de Alburquerque.


Detalles musicales.

Cada proyecto es un lienzo en blanco. Las dos melodías que cantaba Maria José me sirvió para desmenuzar un par de ideas que me ha servido para provocar cohesión en toda la obra. Hay un guiño a una película que vi de pequeño, La Bruja Novata, protagonizada por Angela Lansbury. En esa peli había un ejercito inanimado que, gracias a su magia, ¡salían a batallar contra el enemigo! Ese homenaje está cuando entra el ejército. Por otro lado, el sonido trinado es un guiño a Maria José, que cuando pequeños tocábamos la bandurria en la rondalla del pueblo. Para mantener la atención de nuestro exigente público infantil hay que hacer muchos contrastes rítmicos. De tal forma que la atención no se pierda. Puedes ver que prácticamente no hay hueco para que la atención se disperse. O al menos ese ha sido mi intención.


Alburquerque 24 de febrero 2021

David.




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