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El amor debe llegar

y la música acariciaba en silencio mientras sonaba.

Ya ha pasado un tiempo. Nuestra querida tía Felisa falleció.


Ya os he comentado en muchas ocasiones que la composición, además de un oficio, es una forma de expresar a mi Ser y una forma de relacionarme en la vida.


Queriendo colaborar en el tránsito de la tía Felisa hice una pieza que pudiera acompañarla (estuvo en coma varios días).


No es la primera vez que hago este tipo de trabajos. Sin embargo, al ser una situación tan personal, me costaba más por la implicación. Pero ya la experiencia me ha demostrado que este tipo de trabajos funcionan y ayudan (o colaboran) tanto para la persona como para la familia. La música nos acompaña en todo...y ella todo lo soporta (en el sentido literal de la palabra).


Así que cargué en esa pieza dosis de amor, aceptación, tranquilidad, sosiego y gratitud...y en forma de boceto se la entregué a mis cuñadas para que se la pusieran en el hospital donde se encontraba.


Se lo ponían de forma cíclica. Pero también el trabajo que realizamos juntos de Spiorad de su querida sobrina y ahijada Montse. Que como sabes es mi reina. Ese disco le gustaba mucho. ¡¡¡Montse tuvo que grabárselo, hace años, en casette para que ella pudiera escucharlo!!!


En fin...la pieza funcionaba para trasladar eso mismo que cargamos: amor, aceptación, tranquilidad, sosiego y gratitud.


Cuando fue su entierro, en la misa pudimos poner la música de Spiorad. Con la iglesia llena de gente (pues tanto ella, como su esposo Uve y toda la familia es muy querida en su pueblo) la música sonaba. Yo estaba al lado de Montse y mis cuñadas sujetando el micro donde se acercaba la tablet donde teníamos la música.


Y sonaba por toda la iglesia mientras daban la cabezada y en diferentes momentos de la liturgia.

¿Sabéis? sentía tanta gratitud de que la música estuviera interactuando de esa forma. ¡Cómo arropaba los sentimientos de dolor y les daba un poco de abrigo!, ¡cómo acariciaba a las personas de forma silenciosa mientras sonaba!...¡¡¡cuánto sentido tenía esa música en ese momento!!!


Y una parte de mi pensó..."bueno, ¡soy un compositor afortunado! de vez en cuando puedo presenciar cómo esas pequeñas piezas, que en su momento eché a volar, vuelan y hacen de las suyas con la magia que llevan dentro".


Y les dije a las piezas musicales con cierto tono "agallegado lastimero": "¡muchas gracias por venir! pero de vuestras hermanas, hijas y primas no he vuelto a saber de ellas! si de vez en cuando os veis decidle de mi parte que vengan a visitarme para que me cuenten sus aventuras. Pero que no se hagan a la idea de quedarse en casa otra vez que ya son mayorcitas y tengo mucho trabajo."


Que te siga llegando todo el amor tía Felisa. Que ese amor has dado y recibido en vida te de impulsos para volar... o caminar. Pero, en definitiva, para avanzar.


Te amamos,

gracias por tu vida.

D.


nota: la pieza es para la familia y para momentos muy personales. Por ello es que queda en la intimidad de la casa. Algún día os la comparto cuando haya pasado un poco más de tiempo.








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