Así acostumbro escribir mis historias musicales.


Así me gusta contar las historias con palabras musicales:

Tengo dos telones de fondo sobre el que vuela mi imaginación creativa. Una es en Extremadura y la otra es en Galicia. Cualquiera de sus bosques, campos, casas y habitantes pueden ser los bosques, campos, casas y habitantes de cualquier parte del mundo… y además cualquier época en la historia hasta donde mis conocimientos (y mi imaginación) pueden llegar.


Mi imaginación vuela entre la rocas, las aves, las casas antiguas, árboles grandes y pequeños, matorrales, tierras oscura, sonidos de la noche, colores de amanecer, aroma desde el rocío, muros antiguos, cancelas olvidadas, castaños, alcornoques, encinas...

Cualquier esquina me parece una oficina perfecta para desarrollar las ideas, las conversaciones con mis amigos son los próximos guiones donde habitarán las historias musicales. La Dehesa me parece un bosque encantado, la lluvia de Galicia caricias.


El aroma de los campos, el aire fresco, el cielo nocturno, los diferentes cantos de las aves que poco a poco voy aprendiendo a diferenciar; todo eso me acompaña mientras transito siguiendo ese camino trémulo que me marca una pequeña idea, apenas un motivo rogando a Dios que sea guiado por la inspiración y sus ángeles.


Así me lanzo a los caminos, a veces seguro como el Quijote y otras no sabiendo si me guía la locura en vez de razón alguna. Pero con la certeza de que en mi aura vienen acompañándome múltiples semillas como si fueran de luz y de sonido que esperan impacientes crecer en mi taller dónde todo toma forma.

Y necesito tranquilidad en esos momentos. Sé que me espera una agenda latente e impaciente para que la atendía en su nunca acabar...y eso me agrada. Pero mientras camino, tal vez sentado en un banco, tal vez mirando un punto en el infinito, charlando sin nada que objetar...tal vez ahí esté fraguándose la mejor de las frases musicales.

Y después, como un peregrino que llega a su morada al final del día, junto al fuego empieza a contar las historias, lejanas, cercanas, profundas, cómicas, Divinas y humanas...y las recojo en forma de música.

Sí, así explico un poco cómo me siento cuando compongo.