El amor como base para todo.



He estado reflexionando estos días en una enseñanza que me parece muy interesante. La comparto, igual te sirve a ti también.

Sirve para todo. Para crear, para decidir, para percibir y, sobre todo, para ser feliz.

Por lo general, al día de hoy (verano de 2018), hay pocas áreas de mi oficio como músico que no estén bien cimentadas en el entusiasmo y amor que me provoca el practicarlo. Me ha llevado un tiempo, y, aún teniendo días mejorables,  por lo general soy muy feliz con lo que hago.

Y es realmente muy fácil cuando descubres dónde tienes la intención.

La intención suele estar muy en el interior y la mayor parte de las veces camuflada con aparentes buenas intenciones. Es normal, nuestra carrera es muy expuesta emocionalmente hablando y solemos proteger nuestra inocencia creando un buen muro que impida el sufrimiento...por lo menos durante un tiempo.

Vamos, seguro que con un poco de esfuerzo recuerdas por qué te dedicas a la música. Yo recuerdo el sonido de una guitarra que escuché en un casete. Era precioso! Guau! Recuerdo esas notas, el timbre, cómo escuchaba la música y una parte de mi sentía que entendía lo que escuchaba! Era hipnotizador. Pareciera como si el tiempo se detuviera...paraba mis pensamientos, no había nada que pensar...solo escuchar eso que se llamaba música y dejarme llevar por sus notas...Ese primer impulso estaba lleno de tanto amor. Y en ese primer impulso lleno de amor, felicidad y entusiasmo es donde estaba mi intención. Y ahí es donde  lo he vuelto a poner 30 años después jjjj. Aunque tarde creo que hemos llegado a tiempo.

Tener exito en la música es lo natural! Dar un buen recital, componer algo genial, organizar un festival maravilloso, o tal vez dar unas clases magistrales es lo natural cuando la intención sigue en su lugar: en el amor por la música (aunque lo llames como quieras)

Pero es posible que, como a muchos nos ha pasado, nuestra desvaloracion, la competividad, el sufrimiento o el estrés hayan desviado tu intención hacia lugares negativos de inseguridad, escasez, miedos, critica, auto compasión, etc...

Recuerdas eso de “tengo que estudiar que pronto tengo un concierto en el conservatorio”? Muchas veces detrás de todo eso en realidad lo que hay es: “tengo que estudiar porque no quiero hacer el ridículo, me van a ver compañeros de estudio, o voy a repetir mucho para no fallar y vean lo malo que soy...aunque igual el otro lo hace peor y así yo no quedo tan mal” jajaja! Como puedes ver en este ejemplo la intención está en el lugar equivocado.

Y sin embargo, si apoyas todas acciones en ese amor por la música, hasta lo momentos más duros de nuestro oficio se convertirán en retos perfectamente asumibles y estaremos dispuestos con fuerza y enorme entusiasmo y con el pensamiento constructivo afirmando sobre una intención verdadera y profunda que sobrevive al tiempo y a las dificultades.

Que tengas un buen día y seas muy feliz. Y cómo dice la canción: que el amor esté en todas partes y a todas horas en tu vida.


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