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Oración

Un Padre Nuestro para una gran amistad…sé que a San le hubiera gustado.


La magia de la música nos ha llevado en esta ocasión a tener más trabajo de la cuenta. Todo imbuido en un proceso complejo de la despedida de mi muy querido amigo, hermano y también maestro San.


En la construcción del trabajo El Universo Bajo Mis Pies (fantasía musical en una conversación espiritual con fray Pedro de Alcántara y el compositor) siempre estuvo entre los hilos sonoros la impronta de llevar este trabajo a nuestro querido Santiago Brun, quien a principio de mes de agosto murió tras un largo proceso.


El trabajo está dedicado a la figura, la espiritualidad y muchos elementos relacionados con San Pedro de Alcántara. Sin embargo, el vínculo emocional están creados desde el amor y amistad de mi persona con San (como me gusta llamarlo).


Me hubiera gustado que pudiera haber estado en el espectáculo que le había creado. Él siempre me animaba a que mantuviera en equilibrio mi vida espiritual con todas las cosas que hago.

Y que no tuviera miedo en expresarlo.

Que fuera de una sola pieza, sin ser esclavo de querer contentar o agradar. Si mi conciencia estaba contenta sería más que suficiente!


Hace no mucho, en una pequeña escapada que hicimos con su silla de ruedas, me pidió que si podía llevarlo a El Palancar (Pedroso de Acim, Cáceres). Parece ser que en ese lugar había encontrado el equilibrio y se reconcilió con la cristiandad. Fue un sitio muy especial en el que volvió a encontrar el equilibrio.

Lo intenté muchas veces pero no fue posible. El deterioro físico, los diferentes ingresos en el hospital, y muchas otras cosas me impedían conseguirlo.


Entonces mi empeño fue en tratar de llevarle El Palancar, su espiritualidad, el universo Franciscano y Alcantarino que tanto le gustaba, a un concierto. Lo pude realizar en el festival XVII festival medieval de ALBURQUERQUE en la iglesia de Santa María del Mercado.


Pero él ya había fallecido unos días antes.


Aunque sé que los bocetos y parte del texto los pudo escuchar, tengo la impresión que el amor y la emoción expresados, sentidos, y también sostenidos más allá de su partida física, le debe estar llegando de alguna forma.


Pues así es mi querido hermano, mi querido amigo y maestro…al final de este camino la huella que quedamos no se mide por cómo fue nuestra vida, las cosas que hicimos. Es por lo que amamos de verdad.

Y dime San…¡cuánto amaste!

Gracias por tu confianza en mi persona, que era más grande que las montañas.

Siempre juntos

Para ti y María G.

Con amor,

D.





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