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La cultura, su gestión y lo que no se ve.


Ay señor...qué tiempos más complejos. La cultura y la educación van de la mano. Cada vez somos más profesionales y cada vez utilizamos y recurrimos al vector más pequeño (y menos poderoso) de la cultura que es el entretenimiento. No sé muy bien cómo explicarlo correctamente pero pienso que además de ser cada vez más profesionales y más brillantes, no hemos de obviar que sin la cultura y lo que ella nos da, podemos ser increiblemente torpes en la vida y en las relaciones con el resto de nuestro universo. La cultura nos ayuda a ver y extraer (y por lo tanto apreciar y valorar), lo que no se ve de un muro de un viejo castillo, el marco histórico de un piano desafinado, o la emocion de un fotografía. Destilar la esencia de un poema, relato o narración...o entender lo que está entre las líneas de una información, estremecerse por una pintura y tratar de entender por qué te ha impresionado. Encontrar el valor ante las injusticias o ser capaz de que las emociones no te dominen a la hora de tomar decisiones ...y sentirse bajo las estrellas con el Quijote y Sancho. Dialogar con Marius Pontmercy o trazar hojas de ruta con Alonso de Monroy. Disfrutar de las sonoridades de la banda del pueblo, o los ritmos valerosos de la percusóricas o los ancestros danzando felices con el folklores entre bandurrias y flautas, un medieval esbozado con la fuerza de sus integrantes. Un ser diminuto que apenas sabe leer pero sí dar sus primeras notas en un instrumento, o esos seres entre la rebeldía, la bordería y la infinidad de posibilidades de su juventud tratando de encontrar su lugar en un presente incierto. Esos grupos de rock, indie pop que nos ponen los pelos de punta sin saber por qué, o por qué nos emocionamos tanto tras un largo periplo de disciplina y entrenamiento en el que conseguimos llegar a la meta seamos primeros o últimos...la cultura de las telas que en la mente inspirada es capaz de ver vestidos para ti que realzan tu presencia, la increible mágica dimensión del teatro donde lo imaginado es más cierto y más real que la realidad. Maravillarse por las nuevas posibilidades vanguardistas a la vez que sentir la revitalización de lo antiguo. El arte de conversar y consensuar...un bien tan preciado como olvidado... en fin...así con todo...sin la cultura y la educación no sabríamos ver que saltarse las leyes y provocar una guerra tiene como resultado mucho dolor, pobreza, sufrimiento...no ser capaz de ver sus consecuencias es una falta de eso que nos da la cultura y la educación. Por ello pienso que las personas que se dedican a tratar de sostener y fomentar esto (desde un conserje hasta un alto cargo administrativo o una persona llena de sabiduría y especializada), han de ser valoradas y cuidadas porque dedican a su tiempo a la noble tarea de ayudar a vivir en un mundo que puede ser muy duro y cruel.


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