EL MÚSICO SIEMPRE SON DOS: EL MÚSICO Y QUIEN ESCUCHA


EL MÚSICO SIEMPRE SON DOS: el músico y quien le escucha. Me encanta vincular mi trabajo con aspectos solidarios. La compasión es una gran fortaleza. No sé si lo has visto alguna vez de esta manera. La compasión está llena de misterios y no deja de sorprenderme la cantidad de aspectos con los que está relacionada. La compasión, como base, para un músico lleno de creatividad y entusiasmo, puede ser una gran aliada para el equilibrio interno del profesional. El músico puede entender con facilidad esto: que necesita conectar con el todo que le escucha…ese “todo” puede ser una persona o mil. Da igual, sigue siendo la misma relación: el músico y quien le escucha. Incluso el músico que toca para uno mismo lo hace también para dos: el que toca y el que escucha. Ese binomio es una constante. Parece una locura…bueno, ciertamente lo es. Si te interesa estar muchos años en esta profesión es interesante que observes cómo está esa relación entre tú como intérprete y tú como oyente, Ese buen entendimiento es fundamental ya que de lo contrario, por más que trates de disimularlo, si no te llevas bien contigo mismo se transmitirá sibilinamente al público. Esto debiera ser atendido con sumo interés desde las primeras audiciones como estudiante. Y es el profesor/mentor quien debe cuidar de que esto vaya por buen camino. Esa capacidad de empatía es muy natural y la puedes encontrar con facilidad y en abundancia en la energía de la compasión. Tú mismo podrás observar que cuando te comprometes en alguna acción movida por la compasión vas a ser capaz de hacer muchas cosas y superar grandes dificultades, y es que lo que te empuja es muy poderoso. Por lo tanto, me reafirmo en la necesidad de vincular nuestro trabajo como músicos a elementos compasivos llenos de empatía. Y se puede hacer de forma sencilla empezando por tratar de conectar con la realidad de la otra persona.